El compromiso cívico por lo armónico

En un mundo cada vez más fragmentado y endiosado por atmósferas crueles, el compromiso cívico es fundamental para enhebrar otro tipo de comportamientos y actitudes ante la vida, cuando menos más fusionados y solidarios en el sentir, para mejorar de este modo nuestro distintivo sostenimiento humano.

Por desgracia, hace tiempo que nos hemos dejado abandonar, irresponsablemente, por un abecedario de intereses mercantilistas, a través de los necios pedestales del poder, que lo único que hacen es disgregarnos, para llegar a ese pánico visceral de enfrentamientos, donde el odio y la venganza son munición permanente, volviéndonos inhumanos y estúpidos.

La realidad está ahí, no se puede omitir.

En muchas partes del planeta, el grado de represión es tan alto, que se está forzando al exilio a ciudadanos, por el simple hecho de opinar diferente a su gobierno, a sus líderes, casi siempre más preocupados por si mismos que por los demás.

Los gobernantes que no aman su misión de servidores al bien común, que no dan lo mejor por la causa colectiva, que no escuchan al que opina distinto, difícilmente pueden contribuir a poner concordia en el andar. A veces también nos llama la atención la debilidad de las reacciones internacionales, ante hechos tan deleznables como la irracionalidad del caminante. Lo cierto es que contamos con demasiados intereses particulares y muy cómodamente el rendimiento económico llega a prevalecer sobre el justo bien social. (Continúa).