El compromiso cívico por lo armónico

Llegando a manipular la información para no ver afectados sus proyectos. Sería bueno despojarse de ese fascinante manjar de don dinero.

Porque, ciertamente, hubo un tiempo en el que todo era poesía, y por ende, creado el verso a imagen del verbo, surgió el mandato de conjugarlo, y hubo de hacerse en rectitud, pues sin él es muy complicado armonizar nada, máxime en esta época contemporánea, donde la globalización nos ha unido, pero no hermanado.

Es nuestra gran asignatura pendiente.

Ojalá aprendamos a cambiar, a movilizarnos con el corazón y no con las espadas en pie, con el fin de modificar hasta los mismos procesos económicos y sociales, haciéndolos más plenamente humanísticos, o sea, más poéticos.

En el fondo, una balada no es algo que cotiza, sino el sol que nos permite mirar y ver, y hasta concebir nuestros concretos vínculos de poetas en camino. Por eso, es a través de una justa inspiración, germinada casi siempre después de una crisis, que es lo que sinceramente nos obliga a revisar nuestra calzada, cómo se proyecta un modo nuevo de cohabitar.

Quizás apoyándonos en las experiencias positivas y rechazando las negativas, podamos afrontar las dificultades con más tesón, y desplegar un planeta de mayor convivencia, no de conveniencias, que son ventajas para unos y desdichas para otros. Ya está bien de mercadeos, de poner armas en vez de alma en el camino. (Continúa…).