El comando que lloró

La imagen desgarradora de un fornido comando militar ecuatoriano, que con su traje de combate y su rostro camuflado, llora de impotencia agarrado de la bandera ecuatoriana que lucía encima del ataúd del Teniente Diego Maldonado, de 28 años de edad, que cayó abatido en el cruce de fuego con grupos irregulares colombianos cuando fueron sorprendidos por nuestra FF.AA. en suelo patrio, conmovió y marca la diferencia en esta problemática que involucra lastimosamente a los dos países hermanos.

Por una lado los presidente de Ecuador, Rafael Correa y de Colombia, Juan Manuel Santos ratifican que responderán con toda las fuerzas una nueva incursión de los sediciosos, por otro lado, en una calle de clase media de Cayambe, miles de personas lloraron el sábado, -Día Patrio por coincidencia-, en la despedida de su hijo héroe que cayó abatido a traición como víctima de un conflicto ajeno, violento e irracional, que también ha provocado el desplazamiento de miles de familias de la zona de conflicto, muchas de las cules, han encontrado refugio en Ecuador. Tras estas declaraciones, solo nos queda pedir que por favor prime el diálogo y las soluciones globales, para evitar más llantos de madres, esposas e hijos de nuestros valientes soldados que caen víctimas de un conflicto ajeno.