El centro de eviscerado no debe estar en Yahuarcocha

Definitivamente, el GAD municipal de Ibarra, deberá revisar su procedimiento para continuar con la pretendida construcción del denominado “Centro de eviscerado de pescado Yahuarcocha”, por cuanto la autoridad ambiental, en este caso el Gobierno Provincial de Imbabura (GPI), no ha otorgado la licencia ambiental, requisito importante para realizar la obra.

En Yahuarcocha se han venido dando situaciones que preocupan, sobre todo con la implementación de este proyecto de eviscerado de pescado cuya finalidad sería mitigar el impacto que genera el volumen de materia desechable que, sin controles, puede aumentar el grado de contaminación de la laguna.

El ingeniero Diego Villalba Calderón, director general de Ambiente del GPI, se refirió a esta problemática, indicando que una de las principales recomendaciones es replantear la ubicación de este centro cuyo monto de contrato de construcción supera los USD 370 000.

Villalba, indicó que la sugerencia es que el Centro de eviscerado funcione en el parque industrial, dando a entender la inconveniencia de que sea en Yahuarcocha donde se realicen estas prácticas por parte de los comerciantes, para atender pedidos que llegan desde otros sitios del país requiriendo este trabajo.

El principal problema es lo concerniente a las descargas de desechos que existen y la falta de control y mantenimiento en las quebradas lo que conlleva a un aumento de contaminación por escorrentías.

En las inspecciones realizadas por los equipos técnicos del GPI y del propio Municipio de Ibarra se ha evidenciado gran cantidad de vísceras de pescado dañado, gran cantidad de costales con escamas que es lo que acrecenta el aporte de materia orgánica hacia el espejo de agua de Yahuarcocha.

Al ser consultado Diego Villalba si se tiene contabilizado un porcentaje promedio de desecho que se produce por la actividad de eviscerado de pescado en Yahuarcocha, afirmó que el dato exacto no lo tienen, “pero sí se conoce que se faenan entre 250 y 300 quintales de pescado a la semana, estimando que solo el 30 % de pescado se queda en la laguna de Yahuarcocha para consumo de los turistas, mientras que el 70 % es para comercializar a Quito, Ambato, Latacunga, Tulcán, porque es una actividad que deja una buena rentabilidad económica para los comerciantes y ciertas familias”.

El problema es mucho más grande que solo el eviscerado, porque no se hace controles de lo ingresa a Yahuarcocha, por tanto los vehículos que transportan pescado no cuentan con guías de remisión y ese es el primer control que no se hace, dijo Diego Villalba.