El camal municipal de Otavalo se enfoca en mejorar el servicio

El Camal Municipal de Otavalo mantiene su operatividad día a día en cuanto al faenamiento de reses se refiere. Sin embargo, los funcionarios que lo conforman, trabajan en varias mejoras que permitirán cumplir con todos los estándares de calidad y sanidad que este sitio debe poseer, de acuerdo al servicio que brinda a la colectividad.

Según manifestó Jorge Cajamarca, administrador del camal municipal, este centro de procesamiento bovino, en la última inspección obtuvo un 80% de calificación, por parte de la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad), entidad que realiza controles permanentes en estos lugares para garantizar el perfecto estado del producto destinado al consumo humano.

“Nos han solicitado que sigamos trabajando en mejoras, por ejemplo en el furgón que traslada la carne, debe ser forrado internamente de acero quirúrgico, lo cual ya lo hemos hecho. También realizamos constantes mantenimientos al interior del camal, a las maquinarias, a las rieles.

Por otra parte, estamos en el proceso de adquisición de ganchos de acero inoxidable para colgar a las reses, además estamos mejorando la planta de tratamiento de aguas residuales y estamos optimizando los arcos de desinfección que están situados al ingreso y a la salida del camal, los cuales no estaban funcionando. En fin son un sinnúmero de cosas que estamos trabajando”, informó Cajamarca.

Una de las principales acciones en las que la administración está enfocada para mejorar el funcionamiento en general del camal, es la adecuación de la planta de tratamiento de aguas residuales, misma que se encuentra operativa, pero que requiere de una repotenciación. Para efectos de aquello, se ha destinado un monto de inversión de USD 104.800.

“Nosotros estamos encargados del buen funcionamiento del camal municipal, para que todas las instalaciones, los mantenimientos, el personal y el equipamiento que existe aquí, pueda funcionar de manera óptima y cumpliendo con las normas sanitarias y de bioseguridad, que permitan garantizar que el producto cárnico sea entregado en las mejores condiciones a la ciudadanía”, explicó Mayra Quinchuquí, jefa de mercados y camal municipal.

Dentro del centro de procesamiento bovino se cuenta también con una profesional en veterinaria, quien se encarga de examinar a las reses desde que ingresan, hasta que abandonan el sitio ya como productos cárnicos. La experta en salud, principalmente identifica posibles enfermedades que los animales puedan tener, a fin de excluirlos del proceso de faenamiento y avalar la sanidad del mismo.

“Primero nosotros hacemos control externo, visual, de cómo están las reses, si están con cojera, con algún absceso, alguna bola, algún síntoma que podamos evidenciar que estén con alguna enfermedad infecto contagiosa, que puede afectar a la salud pública, luego de eso yo apruebo que se faene.

Al momento del faenamiento, se hace el control de la calidad de la carne cómo sale y de las vísceras cómo están. Al estar en la sierra, lo que más se encuentra es fasciola hepática, brucella y tuberculosis”, manifestó Jaqueline Pisa, veterinaria del camal municipal.

Cabe señalar que las reses identificadas con cualquiera de estas patologías son decomisadas total o parcialmente, según corresponda.

“En caso de decomiso total, se realiza un informe para el introductor, luego se lleva al relleno sanitario para que se descomponga”, finalizó la veterinaria.