El calendario presiona

Cuando el calendario electoral avanza aceleradamente y la búsqueda de candidatos se convierte no en la selección de los mejores por su preparación, compromiso con la ciudad y el cantón, sino en una suerte de azar que no siempre escoge lo óptimo, es cuando los ciudadanos deberíamos comenzar a preguntarnos no tanto sobre lo que candidatos y tiendas políticas ofrecen, sino sobre el proyecto de ciudad, de cantón, de provincia, que plantean para el futuro. Porque hay que reconocerlo, quienes tienen el poder para cederlo a un candidato, en general no asumen su papel, ni les interesa hacerlo. En consecuencia no evalúan la visión que los candidatos o las tiendas que les patrocinan ofrecen, sino se dejan sugestionar por las incidencias de una campaña. Porque en el momento actual resulta relativamente fácil contentar a un colectivo. Basta con satisfacer las demandas consensuadas en una asamblea y responderlas positivamente, sean o no sean las verdaderas necesidades de una comunidad para potenciar su desarrollo. La planificación, supera la satisfacción de las necesidades o urgencias coyunturales.

Estas, dependiendo de su importancia deben ser resueltas, pero la planificación va mucho más allá. Establece, de manera radical y categórica, cuál es la meta que la comunidad, la ciudad, la provincia, alcanzarán en el futuro. Sin embargo, esto no se da y subsiste la impresión que ni ciudades, cantones y provincias, saben, lo han definido. Hay que trabajar sobre aquello. El tiempo apremia.