El bienestar de los demás y la satisfacción

Desde el año 2013, Naciones Unidas, viene celebrando durante este mes de marzo, ese espíritu gozoso de felicidad que todos nos merecemos por el simple hecho de vivir. Sin duda, nuestra primera premisa ha de partir de una realidad, la de ser compasivo con nuestros análogos, puesto que en el bienestar de los demás también reside nuestra propia satisfacción. En consecuencia, hemos de poner en valor el horizonte de ser felices, ensanchando el corazón, abriendo los brazos, donándonos en suma, con perdón incluido. No podemos pasar por la tierra sin desvivirnos por ella, sin contribuir con nuestro esfuerzo a hacerla un poco más llevadera para todos. Desde luego, nuestra primera tarea es algo privativo de cada cual, de estar en paz internamente, de reencontrarse y de comprender que en esa indagación de pronombres todos somos necesarios. Por eso, hay que decir no a esta cultura individualista de lo superfluo, porque no ahonda en las entretelas de las gentes, cultiva lo efímero, y reivindica mucho el trabajo de los otros sin exigirse a si mismo nada. De igual modo, los endiosamientos nos adormecen e impiden que las relaciones sean auténticas y provechosas para todos, para esa dicha que en el fondo todos buscamos de manera innata, pero que nos demanda compromiso y concesión. Sabemos que nada es fácil en este caminar por el mundo. En 2015, las Naciones Unidas lanzaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que pretenden poner fin a la pobreza…