El arte de los bordados está en La Esperanza

pag-3La parroquia de La Esperanza es la puerta que se abre para descubrir la creatividad e imaginación de los artesanos y artesanas que se dedican a bordar prendas de vestir y otros artículos para el hogar.
Las mujeres de San Clemente son reconocidas por la habilidad en sus manos. Dicen que ellas todos los días están afuera de sus casas bordando.
Pero su trabajo se perfecciona gracias a la ayuda del Centro de Negocios que nació mediante un proyecto financiado por una Cooperación Técnica Belga (CTB), el Gad. Parroquial de La Esperanza y Angochagua. Actualmente brinda su servicio a las personas que cada día buscan mejorar su calidad de vida emprendiendo sus propios negocios con estas artesanías.
Mauricio Benítez, administrador del Centro de Negocios, indicó que este proyecto arrancó el 2013 y terminó en 2015. ‘‘Todo lo que es equipamiento, maquinaria, materia prima y productos terminados pasaron a manos del Gad. Parrioquial de La Esperanza como ejecutor del proyecto’’, dijo.
Las autoridades de La Esperanza decidieron mantener el proyecto que beneficia a alrededor de 300 artesanos que se dedican al bordado, cuero y madera.
Después se consolida la Asociación Sarumaky Yachay, conformada por 80 artesanas y artesanos de la parroquia, quienes empezaron a trabajar con el Centro de Negocios, pues los hábiles emprendedores pueden hacer uso de la maquinaria y vender sus productos en este lugar.
Elaboran artesanías como productos para hogar, manteles, toallas, paneras, portavasos. En la línea de vestimenta están las blusas, camisetas, vestidos, pantalones y chaquetas.
‘‘Se ha tratado de rescatar la identidad de los pueblos. Hay artesanos que se han dedicado a transformar las raíces de los árboles en adornos’’, dijo Mauricio, quien en el caso de los bordados, manifestó que utilizan máquinas pero que son para la confección de la prenda de vestir o de lo que solicite el cliente, ‘‘los bordados son totalmente hechos a mano’’.
Una de las tendencias ancestrales que se matiene en los bordados son las típicas flores, churos, animales y más figuras autóctonas de la cultura Caranqui, Pasto-Colombia, entre otros diseños que han llamado la atención de muchos turistas. Los confeccionan con una gama de colores de acuerdo a los gustos de la gente. Utilizan un hilo excusivamente para bordado llamado DMC.

BORDADORAS
En el centro de la parroquia nos encontramos con María Guatemal, de 72 años.Ella dice que aprendió a bordar mirando a otras personas.
La mujer, contenta, manifestó que en ese momento se encontraba bordando una blusa que luego sería utilizada por ella.
María Pupiales también es de San Clemente. Emprendió su propio negocio hace cuatro años, pero antes había trabajado en una empresa que se dedicaba a esta misma actividad artesanal.
Toda su habilidad la plasma en hermosos bordados. Ella utiliza la tela hindú.
Este tipo de productos se los puede adquirir a un buen costo, desde 3 a 125 dólares.
María Cuasqui (San Clemente), Zoila Criollo (Punguayco) y Pascuala Pupiales (Rumipamba Grande), mantienen las costumbres y tradiciones de sus familias.
Muchas mujeres han cautivado a los turistas con sus hermosos diseños que han sido comercializados a nivel nacional e internacional.