El “Arrastre de Caudas”

Todos los miércoles de Semana Santa, al medio día, se lleva a cabo la celebración del “Arrastre de Caudas”. Este rito se realiza en las catedrales de tres lugares del mundo, Quito, Lima y Sevilla, que son las privilegiadas en poder presenciar este acto.

Historia. El Arrastre de Caudas es un antiguo ritual funerario romano que se realiza en Quito desde el siglo XVI, cada Miércoles Santo en la Catedral de la ciudad, para rendir homenaje a Jesucristo, el “general” muerto.

Ritual. Antes de iniciar el ritual, el templo se oscurece, para honrar la muerte de Cristo. Los religiosos que cuidan la Catedral representan la tropa presidida por el Arzobispo de Quito,  entran sigilosos por un costado del altar mayor y ocupan sus sitios en el presbiterio. El relator de la ceremonia toma su lugar a un costado. Una gran bandera negra con una cruz roja en pleno centro se coloca sobre la larga mesa del altar, acción que da inició a la tradición más antigua del Imperio Romano, cuando el ejército rendía tributo a un general caído en batalla. Ocho canónigos visten de negro y llevan tres prendas, la sotana, una capa pequeña y la capucha de la que se desprende la cauda, una tela negra de varios metros de largo que cae por las espaldas de los religiosos y se arrastra por el suelo. El Arzobispo luce una vestimenta dorada, púrpura y blanca, adornada con bordados en hilos de oro y plata. Los religiosos penitentes parten del Altar Mayor y recorren el templo acompañados de dos acólitos, estudiantes del Seminario Mayor, que llevan cirios encendidos.

Celebración. El rito sirve para honrar a Jesucristo y a manera de penitencia se arrastran las cuadas, representando los pecados del hombre, y la bandera es la que limpia todos los pecados cometidos.