El año que se viene

juan rualesSe acercan las elecciones y ya sin la presencia electoral de Correa, al menos como candidato; ésta será una especie de examen a Alianza País para ver cuánto se ha consolidado en estos últimos años en el escenario político nacional.

En el campo de las elecciones, mucho tiene que ver el carisma del líder de un movimiento político y Correa es uno de los presidentes más carismáticos de la historia nacional; el carisma a veces es mucho más convincente que el discurso ideológico y político y, aunque este factor es excepcionalmente importante al momento de querer ganar unas elecciones; no lo es para los procesos de cambio a mediano y largo plazo, donde, una vez desaparecido el líder carismático; la organización política debe afrontar con sus cuadros y proyectos el reto de convencer a una población ávida de respuestas pragmáticas, en medio de una vorágine publicitaria de los partidos y movimientos opositores que echan lodo a las más brillantes ejecutorias del gobierno y en buena parte, ¡vaya que si consiguen su objetivo! El ímpetu revolucionista de Correa se diluye y deforma en ese caldo amargo que es la burocracia y la tecnocracia con la que se han armado las estructuras de los proyectos del Buen Vivir. No sé si sepa Correa que su cantaleta de hacer las cosas extraordinariamente rápido y extraordinariamente bien; a ratos en los territorios, no es sino estribillo sabatino que no cuaja en muchas instituciones públicas, donde la tramitología sigue siendo tanto o más engorrosa que antes, pues la burocracia rema en sentido contrario al ideario correísta y eso, indirectamente pesará en los ciudadanos al momento de decidir su voto. Además, los cuadros medios de varias provincias le han convertido al Movimiento Alianza País en una nueva versión de la vieja y mañosa partidocracia, donde priman las ambiciones individuales e individualistas, versus los intereses de la patria y del pueblo, peor aún de la revolución  y eso,  la gente pensante lo percibe. Yo aspiraría a que este proceso de cambio se fortalezca y sea suficientemente fuerte el carisma de Correa como para santificar la mediocre imagen de muchos de los candidatos de Alianza País. Ahí hay una tarea inmediata de la dirigencia revolucionista: ¡formar cuadros ideológicos del proceso, que se pongan las camisetas no solo para las fotos con el presidente, sino que se hagan una transfusión de alma para la historia.      

 

Juan F. Ruales
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