El amor antes que la vana amistad

nelson villacisNo ames a tu semejante, ama al diferente, al distante; porque solo si eres capaz de sentir un amor incondicional hasta por lo opuesto, entrarás al amor con ojos abiertos; toma en cuenta que un sueño revela aquello que escondes cuando estás despierto.

Buda decía: “nunca he hecho amigos, porque jamás me he visto en la necesidad de crear enemigos”. “Trata con amor, no con amistad”. En tiempos contemporáneos la amistad se ha ensuciado, polucionado, contaminado; la gente entiende por amigo al cómplice, de ahí que Zarathustra decía: “Trata a tu amigo con el mismo respeto con que tratarías a un enemigo”. A tu enemigo nunca tratarías de convencerlo de nada, de manipularlo, no le darías tus filosofías, ideologías o creencias; le darías, al menos, la libertad de ser el mismo, aún cuando sea para odiarte. Franz Kafka decía: “Empieza de una vez a ser quien eres, en lugar de calcular quien serás”. “Un mundo diferente no puede ser construido por gente indiferente”, dice Peter Marshall, pero no es cuestión de un mundo diferente, es cuestión del mismo mundo, sin ninguna indiferencia. Te han convidado al amanecer, pero yo te convido a la noche, porque la noche te da la libertad que el día te quita. En tu catre, bajo la intimidad y la cobija de tu propio lecho, no necesitas fingir más; te has quitado las máscaras y las prendas; los cosméticos y la apariencia, por fin puedes ser o vivir lo que quieras; puedes jugar, hacer muecas, tocarte libremente sin poner atención a los modales ni la etiqueta; al pudor mental ni al tabú propio o ajeno. En la oscuridad declaras tu independencia, sin adornos, sin dádivas.  Ya no eres más un recipiente de halagos, ni ofensas; por fin eres tú mismo, un cuerpo desnudo que no puede vestir ni maquillar a sus propios sueños. En la noche han desaparecido todas tus personalidades, para dar entrada al individuo real. Bienvenida sea la sublevación de la consciencia, el original no la copia o el modelo, la dinámica, no la abulia. La vida es un flujo, si fuera eterna sería como agua estancada, pero el movimiento, la fluidez, es lo que le purifica y la limpia; por ello, que hombres fijos en sus principios, han destruido el natural movimiento de la humanidad.

 

Nelson Villacís
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