Educación articulada

El país puede encaminarse al desarrollo cuando haya de por medio un interés por promover la educación de calidad en todos los estamentos y ciclos. Penosamente la realidad nos pinta otra realidad. No hay una política para articular seriamente los planes y programas que se llevan adelante a través de nuevos ejes y planteamientos nacionales.

En verdad, el cambio educativo debe empezar con la educación inicial de 0 a 5 años, luego debe promoverse una sostenibilidad del proceso en las escuelas y colegios, pero la aspiración sería que lo mismo ocurra con el sistema educativo en las universidades. Lastimosamente eso no ha ocurrido. De hecho, en estos días los niños, niñas y jóvenes estudiantes que van culminando su año lectivo se aprestan a disfrutar de las vacaciones, no así los bachilleres que en forma inmediata se movilizan para encontrar cupos, rendir pruebas y optar por ser admitidos en las instituciones de educación superior. Aquí encontramos debilidades, sobre todo en la clara identificación de saber qué es lo que desean estudiar los nuevos universitarios. Muchos jóvenes sí tienen identificado lo que van a estudiar, pero no son todos y en algunos casos escogen carreras que al poco tiempo, porque no les gustó o porque se equivocaron al momento de elegir la carrera o profesión que desean estudiar, lo abandonan. Se inicia una carrera de fracasos. Es necesario delinear metas claras y trabajar más en la orientación.