Educación al pensamiento de Cristo

mauro aguirreEn la importante Asamblea Diocesana realizada en la Catedral de Ibarra, contando con la total asistencia del clero, religiosas y delegados de cada parroquia,  en un ambiente espiritual y de comunión fraterna se vivieron días de reflexión pastoral en la cual se partió de la evaluación a la iluminación teológica y eclesiológica de la realidad de la Iglesia particular de Ibarra que peregrina en Imbabura al encuentro vivo con Jesucristo en un camino catecumenal para el anuncio y testimonio de la presencia de Cristo en el mundo. Y como señaló el beato Juan Pablo II: la iglesia es el lugar donde los hombres encontrando a Jesús, pueden descubrir el amor del Padre.

La Iglesia, llena de gozo por el don de la fe recibida y dando gracias a Cristo por este inmenso don, se busca en la nueva evangelización la transmisión de la fe en cada cultura. Predicar  el Evangelio no es un motivo de gloria diría San Pablo, es más bien un deber que nos incumbe, este deber se funda en el mandato del Señor resucitado a los apóstoles antes de su ascensión al cielo: proclamad la buena nueva a toda la creación. Monseñor Valter Maggi en una de sus principales conferencias en la asamblea fue la de “regenerar al pueblo de Dios, llevando el pensamiento de Cristo” en la evangelización, educación a la gratuidad y la educación a las dimensiones del mundo. He aquí la inspiración originaria: La misión de la Iglesia de Dios en Ibarra debe asumir el rostro  de una misión educativa. Muchos de los “siglos de los tiempos” nos inducen a pensar que solo una fuerte caracterización educativa de la misión de la Iglesia responda a las necesidades del hombre actual. La iglesia puede dirigirse hacia los hombres  de este nuestro tiempo, no desde unos programas que realizar, sino en virtud  del testimonio que solo ella puede dar: A saber, Dios redime al hombre. La misión de la Iglesia consiste precisamente en ofrecer a cada hombre la posibilidad de regenerar su humanidad en Cristo. A la luz de revelación, entonces, comprendemos como la Iglesia quiere ser en primer lugar una Iglesia educadora. Y educar significa introducir a la persona en un seguimiento de Jesús, apasionado, incondicionado y definitivo.

 

Padre Mauro Aguirre
ESPECIAL PARA “EL NORTE”