16-11-2019 | 17:24

Editorial

    La clase política tiene la responsabilidad siempre de provocar reencuentros en la población, alejados de odios, desavenencias y claros sesgos polítiqueros que solo reflejan la poca visión de los “líderes”. Eso es precisamente lo que viene sucediendo en el país, cuando los discursos altisonantes chocan contra la realidad y la aspiración de vivir en paz y con pleno trabajo que tenemos todos los ecuatorianos. Luego de la protesta de octubre, está claro que quien perdió fue el país, porque si uno de los sectores que entró en disputa cree que ha triunfado ratifica sus equivocaciones. Nadie puede decir que ganó cuando de por medio hubo saqueos, pérdidas millonarias, excesos en la protesta, atentados contra bienes privados y públicos y, sobre todo, muerte de personas inocentes, que obedeciendo a sus líderes pagaron caro su accionar. En medio de eso, seguir con las provocaciones y amenazas solo genera rechazo en la población.