02-12-2019 | 10:12
(O)

Editorial

    Es lamentable que el país no termina de salir de una etapa traumática y cae en otra. El presunto delito de asociación ilícita con el supuesto cometido de tráfico de influencias ronda los pasillos de entidades públicas que van perdiendo credibilidad ante los ciudadanos. Todos son señalados por la Fiscalía, entre ellos el cura Carlos Tuárez que, supuestamente, formaban parte de una organización dedicada a ofertar cargos en instituciones estatales, como la Dirección de Aviación Civil (DAC) y la Aduana. Tras analizar los datos recopilados, los agentes señalan que Tuárez y el resto de aprehendidos “también habrían ofertado contratos en entidades públicas, a cambio de recibir entre el 10% y 20% del monto total de la contratación”. Entre los apresados aparece un alto funcionario del Consejo Nacional Electoral (CNE) de origen imbabureño, quien tendrá mucho que explicar. No por nada, hasta del proceso electoral anterior ya se tiene dudas.