08-07-2019 | 00:00

Guayasamín

    “¡Yo soy un indio, carajo, yo soy un indio. Me llamo Guayasamín! Lo gritó con tanto orgullo que sus palabras quedan grabadas en la mente y traspasan el corazón. Sus pinturas son un grito contra el racismo, la miseria, la violencia y la injusticia. En sus colecciones demostró sus sentimientos hacia la humanidad. Inició el proyecto de la Capilla del Hombre, no lo vio finalizado, pero su familia lo hizo realidad. El 6 de julio se cumplieron 100 años del nacimiento de Oswaldo Guayasamín, su pensamiento sigue vigente y traspasó fronteras. En 1950 pintó una vasija de barro que contenía esqueletos de niños. Esta obra se basó en un ritual de los incas, así explicó a sus amigos en una reunión. En ese momento, cuando la pintura aún no se secaba, Guayasamín se convirtió en uno de los autores de la popular canción y también selló su destino, pues sus cenizas reposan en una vasija de barro sembrada al pie de un árbol que él sembró en la Capilla del Hombre.