26-08-2019 | 00:00

El taita inolvidable

    Durante 31 años fue Obispo de Riobamba, tiempo en el que luchó por la justicia social y la educación de los más pobres. Lideró el proceso de alfabetización, creó las Escuelas Radiofónicas Populares. Conocido como el Obispo de los Pobres o el Obispo de los Indios, por la defensa de los más desposeídos. En la época de la dictadura militar, inclusive fue acusado de guerrillero, pero fue absuelto de la acusación. “Si nos quejamos de la situación del indio en otras provincias, qué decir de su situación en la del Chimborazo, es para llorar, miran como perros maltratados, viven, Señor, cómo viven, en chozas del tamaño de una carpa o como topos dentro de huecos cavados en la tierra, explotados, sin misericordia por los grandes millonarios de la provincia”. No solo se quedó en las palabras, apoyó con la distribución de tierras a favor de los indígenas. Un ibarreño nominado al Nobel de la Paz, su nombre y su legado no morirán jamás.