04-02-2019 | 14:01

Casi una ley

Hoy, incluso, hay quienes plantean un juicio a todos los agentes policiales del operativo.

    No lo es porque ningún estatuto, ninguna legislación la han establecido. Pero eso de que “la cuerda se rompe por el lado más débil”, es aceptado sobre todo cuando se juega el prestigio de una entidad, de un estado, de un gobierno. A una semana y días de los trágicos sucesos con el cruel asesinato de Diana Carolina, muchos piensan que las decisiones se tomaron “con cabeza caliente”!. Las reacciones las autoridades nacionales, funcionarios de la justicia y el propio público, cumplieron ese principio: responsabilizar del suceso al eslabón más débil, indefendible, los policías. Las medidas: las del Presidente, renuncia de la Gobernadora, separación del Comandante Provincial de la Policía, parecen reacciones primarias, que no responden a un análisis frío, ponderado de la situación. Encuentran un justificativo: delito de omisión. ¿Es así? Las investigaciones, contradicen, en la realidad, la preparación policial para enfrentar hechos singulares como el que vivió Ibarra. Demuestran que el operativo lo enfrentó un personal sin experiencia en negociación frente a un presunto secuestrador exacerbado por todo el escenario humano y policial que le rodeaba. Dónde estuvo el francotirador, experto para tomar la decisión en el momento y la circunstancia oportuna? Total: ni negociador, ni francotirador. Grave que se pretenda hacer “justicia” con un grupo humano que, sin la experiencia indispensable, miró con impotencia cómo una tragedia se le fue de las manos.