11-01-2019 | 16:48
Víctor Corcoba Herrero
Algo más que palabras
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Vivir unidos para convivir hermanados

    Nuestra historia de seres pensantes, con corazón y cuerpo, con raciocinio y voluntad, lo que pone en evidencia es que estamos llamados a vivir unidos, preocupándonos los unos de los otros, haciendo familia y renaciendo cada día, con las consecuencias que ello conlleva de perpetuarse en el tiempo, y de inmortalizar ese espíritu solidario, tan necesario como imprescindible, máxime en una época en el que muchas personas huyen para salvar sus vidas, por un techo seguro y un lugar donde no tengan que vivir con miedo. Por tanto, es de agradecer que a pesar del récord de desplazamiento forzado a nivel mundial, los servicios de salud para los refugiados y otras poblaciones desplazadas, sean capaces de resistir, según dice el último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). De ahí la importancia de que ningún ser humano se sienta propiedad de nadie, sino servidor de todos. No olvidemos que el derecho de toda persona a no ser sometida a compraventa está reconocido en el derecho internacional como norma inderogable; sin embargo, gracias al dios dinero que todo lo corrompe y a la impunidad de algunos privilegiados, resulta difícil mantener esa vinculación de encuentro, que es lo que verdaderamente nos abre al mundo, a un dilatado horizonte de esperanzas y consuelos. Ciertamente, en ocasiones, nos quedamos sin aliento al ver tantas vidas truncadas, muertas por el dolor de la soledad, una plaga típica y reveladora de los desequilibrios y conflictos de este mundo globalizado.

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