10-01-2019 | 11:08
Carlos Dávila
Coyuntura
ecodavila51@hotmai.com

Taxismo: urge renovación

    Hace varias semanas, el gremio de taxistas de Quito paralizó sus actividades para reclamar por una ordenanza –no discutida aún por el Cabildo quiteño- que supuestamente los afectaría al posibilitar el ingreso de nuevos vehículos a la oferta de servicio (más competencia). La medida duró toda una mañana y complicó aún más el caótico tráfico de la capital. Las exigencias no solo tenían que ver con su oposición a la probable “regularización” de algunos cientos de vehículos, sino también con el rechazo a la presencia de las aplicaciones electrónicas que intermedian viajes, como Uber y Cabify. Una lectura rápida del hecho indica que el taxismo busca controlar la oferta de servicio, mantenerla relativamente escasa para asegurar un mayor ingreso por cada unidad existente. En suma, garantizar más viajes por día a cada socio. Este es el lado de la oferta.

    ¿Y la demanda? Los usuarios somos parte de la ecuación. Las plataformas tecnológicas que suministran viajes de pasajeros son una realidad cada vez más aceptada en el mundo. Se imponen por calidad, menor precio, mayor seguridad. El taxismo no puede imponer su servicio si no hay conformidad con el mismo. Su esperada adaptación a las nuevas exigencias se ha postergado por mucho tiempo. Es hora de que evolucione a las nuevas reglas del mercado.

    La preferencia del consumidor –más no la agenda del taxismo- es la fuerza determinante de la demanda.

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