28-03-2019 | 00:00
Víctor Corcoba Herrero
Algo más que palabras
corcoba@telefonica.net

Se nos ha congelado el corazón

Hemos olvidado el deber más humano e innato que hemos de poseer, acoger a toda vida.

    Vivimos tiempos tan confusos como convulsos, dejándonos entumecidos los andares y adormecidos el alma, esclavos de intereses mezquinos, pensando que nos bastamos a nosotros mismos y que la felicidad radica en las loas de un placer posesivo, a través de una vida completamente virtual, crecida en posesiones y desbordada por un poderío que nos lleva a pavonearnos, mediante un tener que es verdaderamente mundano.

    Se nos ha congelado el corazón. Esta es la triste realidad.

    Y así, andamos más apagados que una caja mortuoria, y lo que es peor aún, sin apenas consuelo para poder levantar la mirada y reiniciar otro rumbo. Desde luego, nos hace falta otro espíritu que nos asiente sobre otras coordenadas más auténticas, si en verdad queremos transformar el mundo en el que vivimos. Sabemos que la mejor estrategia para prevenir conflictos es el respeto a los derechos humanos; sin embargo, continuamos siendo irrespetuosos e inhumanos con nuestros análogos. Todavía hay cierta resistencia, por parte de algunos países, a respaldar las acciones de Naciones Unidas.

    Sea como fuere, está visto que nos falta crecer por dentro para poder activar otra mentalidad más generosa. El amor se nos ha enfriado y la tentación de aislarse, tan propia del momento actual, disminuye el entusiasmo de compartir sin límites. Por eso, sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer: ¡Sintonicémonos!