10-10-2019 | 00:00
Carlos Dávila
Coyuntura
ecodavila51@hotmai.com

Repensando los subsidios

La población crece y el gasto en subsidios también, pero no crecen al mismo ritmo los ingresos estatales.

    Con la reciente eliminación de los subsidios a las gasolinas y al diésel vuelve la discusión respecto de este gravitante tema.

    Los subsidios son, por concepto, instrumentos de política fiscal que utilizan los gobiernos de “manera temporal” para favorecer a determinados grupos de la población que se encuentren en condiciones de vulnerabilidad.

    En el caso de las gasolinas en Ecuador los subsidios datan de hace más de cuatro décadas. Perdieron su condición de temporales y abultaron año tras año el peso del gasto en el presupuesto del Estado.

    Las gasolinas y el diésel son producidas en Ecuador, en parte, pero también importadas, por lo que su adquisición tiene impacto no solo en el gasto público sino también en la balanza de pagos. Subsidiar de manera indefinida estos bienes produce sesgos e ineficiencias. Buena parte de los combustibles subsidiados han estado fugando a Perú y Colombia, que tienen precios de mercado, enriqueciendo a mafias de contrabandistas. Dentro del país el efecto es regresivo porque favorece más a los ricos que a los pobres.

    La persona cuya economía le permite tener un auto es evidentemente más acomodada que aquella que debe viajar en bus.

    Otro problema es el incremento del volumen de los subsidios como parte del gasto estatal.

    La población crece año tras año y el gasto en subsidios también, pero no crecen al mismo ritmo los ingresos estatales.