15-04-2019 | 13:30
Jacinto Salas
Momentos
salasjacinto@yahoo.com

Políticamente (in)correcto

La polémica seguirá. Pero lo importante es la dignidad. La que recuperó el país.

    En los manejos del Estado y del gobierno se generan muchas decisiones. Unas políticamente correctas y otras incorrectas; actitudes legalmente correctas y legalmente incorrectas y se podría avanzar un poco más para hablar de opciones éticamente correctas y éticamente incorrectas. ¿De qué factores depende cada una? Resulta difícil saberlo. Aparecen muchas consideraciones para decidirlo. Pero dejando de lado la política, en la que juegan muchos factores imponderables, lo que un individuo y la sociedad reclaman es que las decisiones se ajusten íntegramente a lo legal y a lo éticamente correcto.

    Cuando el presidente de la República decide “quitarse la piedra del zapato” y suspende el asilo de Julián Assange en Londres, despertó un avispero. Pero lo importante no es identificar si su decisión gusta o no gusta a un público diverso, heterogéneo, sino en qué medida aquella respondió, políticamente, no a su interés personal, sino a los del país. Y, sobre todo, si se sujetó estrictamente a las exigencias de la ley, a las demandas de la ética.

    Si se reclama a quienes echaron a Assange, se debería demandar a los que, ajenos al análisis sereno, honesto y justo, censuran y condenan al país por su decisión. Entre ellos, a cuantos, durante diez años pisotearon los derechos, persiguieron periodistas, crearon una ley inquisitoria. A esos que hablan de soberanía cuando se vendieron al chavismo.