26-04-2019 | 00:00
Víctor Corcoba Herrero
Algo más que palabras
corcoba@telefonica.net

Lo armónico es lo que nos da vida

No olvidemos que ensamblarse es un buen comienzo, que trabajar juntos es también un gran avance.

    Necesitamos atmósferas solidarias para poder vivir en buena vecindad y experimentar esa sensación de savia apetecible, a través del respeto natural entre lo que somos (cuerpo y espíritu) y aquello que nos rodea. Esa consideración entre análogos, no se consigue con luchas, sino a través de un mismo lenguaje, el del amor. Porque realmente amar es donarse y vivir en aquellos que nos buscan, no para utilizarnos, sino para compartir vivencias, ya sean envueltas en lágrimas o en risas. No hay otra expresión más certera. Sólo hay que dejarse mirar y ver a nuestro alrededor esas discordias conyugales, surgidas en ocasiones por esa falta mutua de familiaridad, tolerancia y clemencia. Justamente, las contiendas empiezan así, con las ganas de venganza, envueltas en la amargura del resentimiento. Todo esto es destructivo para cualquier parentesco didáctico que quiera propagarse.

    Creo que hoy más que nunca necesitamos la llamada a la responsabilidad colectiva, a la ayuda para poder vivir de manera armoniosa entre semejantes. Algo que se adquiere en comunidad. Por desgracia, lo que prolifera es una mentalidad que reduce nuestra inconfundible existencia a un camino de proyectos individuales, francamente amargos y crueles. Se han abierto tantas fisuras entre familia y sociedad, entre familia y escuela, entre diversidades que han de entenderse, que no es nada fácil acrecentar y profundizar en aquellos vínculos innatos que nos unen.