13-02-2019 | 18:18
(O)
Marcelo Almeida Pastor
Reflexiones
malmeida@utn.edu.ec

Las apariencias siempre engañan

Para el show, cuentan con la venia del poder económico y de los dueños de los medios.

    Solo es cuestión de tiempo para que el panorama de la política nacional se esclarezca. Quisieron vender la idea de que ellos eran seres impolutos o arquetipos ejemplares de la lucha en contra de la corrupción pública.

    Para el show, cuentan con la venia del poder económico y de los dueños de los medios de comunicación. Llenan pantallas de TV y copan micrófonos de radio con largos discursos demagógicos e insulsos. Oradores se insuflan de argumentos para dar la apariencia, en la opinión pública, de que estamos frente a paladines de la justicia o ante la representación simbólica de la verdad, la moral y la ética. En corto tiempo, la realidad y los argumentos se vuelven en contra de ellos mismo.

    Caen las máscaras y en las “nuevas figuras políticas” (personajes de farándula, reinas de belleza) o en los cínicos representantes de la vieja y tradicional política nacional se ven similares actos de corruptela y sinvergüencería.

    Exfuncionarios presos o encausados, asambleístas destituidos, pero la lista sigue. Dicen pensar en los más pobres, pero perdonan deudas a empresarios, suben precios de combustibles, negocian deuda externa al 10.5% de interés, desprestigian empresas del Estado para venderlas a bajo precio.

    La corrupción pública y privada continúa. Tontos útiles reinstalan en el poder político a los más rancios sectores oligárquicos. No es difícil saber quiénes siguen jodiendo al país.

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