20-11-2019 | 00:00
Marcelo Almeida Pastor
Reflexiones
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La leyenda de Sac-Nicté

El día

de la boda

los invitados celebraban

el

acontecimiento

    Cuentan los antiguos Mayas que en los mayores tiempos del esplendor de su cultura hubo tres ciudades importantes, la hermosa Uxmal estaba gobernada por Ulil, la bella Mayapan administrada por Hunac-Ceel, y la magnífica Chichén-Itzá tutelada por Canek (Serpiente Negra). Vivían felices porque hicieron una alianza para vivir en paz. Esta historia la han contado los abuelos a los nietos y a los hijos durante muchas generaciones.

    “Tierra del Mayab se llamaba en tiempos muy antiguos a lo que hoy se llama Yucatán. Tierra pedregosa y seca bajo el sol y, por dentro, bajo el suelo de roca, llena del silencio de las anchas cuevas y galerías de las aguas quietas y claras, donde llegan a beber la serpiente y el venado de terciopelo”.

    Sac-Nicté (Blanca Flor) “era ella como la luna alta y quieta en las noches tranquilas y era graciosa como la paloma torcaz de dulce canto”. Sufría en silencio porque estaba enamorada de Canek y su padre la había comprometido con Ulil.

    El día de la boda los invitados celebraban el acontecimiento. Todos reunidos menos Canek. Junto a 60 soldados irrumpe en la fiesta y rapta a la novia. Roncaron caracolas y címbalos por venganza. Irrumpen violentamente en Chichén-Itzá, pero ya estaba vacía. Todos la habían abandonado convirtiéndose en fugitivos.

    El amor de Sac-Nicté transformó a los itzáes y errantes caminaron hasta fundar una ciudad para vivir junto a los enamorados.