15-01-2020 | 00:00
Marcelo Almeida Pastor
Reflexiones
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La leyenda de Etsa

...” Todos volaron y con sus cantos volvieron otra vez la alegría a la selva.

    El abuelo Arútam (Tigre de la mañana) cuenta a sus nietos que Iwia es un demonio terrible de la selva, -Siempre atrapa a los Shuar, los mete en su enorme shigra para después comérselos-. De esta forma Iwia mató a los padres de Etsa, se robó al niño y le hizo creer que él era su padre.

    “Cuando Etsa (valiente Sol) creció, todos los días, al amanecer, salía a cazar para el insaciable Iwia que siempre pedía pájaros a manera de postre.” Un día el cazador, después de caminar mucho, se dio cuenta que ya no había pájaros excepto una paloma Yápankam. Decepcionado por lo que había hecho, se desmayó y cayó al piso. Yápankam aprovechó para, en el oído, contarle la verdad sobre la muerte de sus padres.

    El muchacho despertó y arrepentido pidió consejo, la paloma le dijo: - “Introduce en la cerbatana las plumas de los pájaros que has matado, y sopla”-.

    El muchacho, rápidamente lo hizo, y desde su larga cerbatana salieron millones de pájaros con muchos colores “águilas, gavilanes, halcones, patos, ibis, gallinazos, elanios, caracaras, chachalacas, gallaretas, carraos, patiamarillos, lechuzas, andarríos, piqueros, palomas, tórtolas, carpinteros, pinzones, cardenales, jilgueros, gorriones, pericos, loros, cuclillos, ...” Todos volaron y con sus cantos volvieron otra vez la alegría a la selva. Desde entonces -concluye- el abuelo Arútam “Etsa, nuestro amado Sol y el demonio Iwia son enemigos mortales”.