11-07-2019 | 06:27
Carlos Dávila
Coyuntura
ecodavila51@hotmai.com

La eternización de los Ortega

Una cosa es verdad: los nicaragüenses quieren otro gobierno, no más Ortegas.

    A manos de un régimen político con alta capacidad destructiva, la economía nicaragüense está en fase agónica. Y con la economía despedazada sufre toda la ciudadanía.

    El pueblo padece las consecuencias del sanguinario desgobierno de la ridícula dupla presidencial nica integrada por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

    Él, un exguerrillero sandinista devenido en dictador, es la antítesis de cualquier líder carismático. Suele dar discursos cansinos, superficiales, lentos, carentes de nota alguna de talento. Ella, la esperpéntica vicepresidenta, con laberintos mentales que mezclan la religión con las artes maléficas, confunde todo, sacude sus pulseras y califica a la oposición de terrorista, para un momento después endilgarle el mote de diabólica. Patética mujer.

    Siniestra pareja ésta que, para desgracia del país centroamericano, ha instalado una verdadera “distopía autoritaria” con pretensiones de eternidad, obligando a vivir a una nación entera el ambiente contrario al de la utopía.

    Los sueños propios de una sociedad, aquellos de libertad, progreso y vida digna, se trastocan frente a la ambición desmedida del dueto nicaragüense. En las últimas protestas el terrorismo estatal dejó más de 300 muertos, 1500 heridos, 700 presos políticos y unos 60 000 desplazados. Una cosa es verdad: los nicaragüenses quieren otro gobierno, no más Ortegas. ¿Será posible?