08-12-2018 | 15:03
(O)
Kim Vivero
Pensamientos
kvivero@pucesi.edu.ec

La discapacidad emocional

Los retos que impone el siglo XXI originan la “discapacidad emocional,” que es fácil de reconocer.

    En estos días que se ha estado celebrando el “Día de las personas con discapacidad” es oportuno recordar que la discapacidad no excluye, no discrimina, no margina, no etiqueta y no minimiza a nadie; puesto que Dios nos creó a todos los seres humanos iguales, nos asignó a todos talentos especiales pero también diferencias particulares que nos complementan unos con otros.

    De acuerdo a la Ley Orgánica publicada en el Registro Oficial, en nuestro país se registran cuatro tipos de discapacidades: física, intelectual, sensorial, mental y psicológica; lo que nos obliga a reconocer que existe una diversidad de personas, a quienes debemos respetar en todo momento, incluir en todos los campos de acción y promover que nuestra interrelación con ellas este basada en la tolerancia, paciencia, y solidaridad.

    No obstante, los retos y desafíos que impone el siglo XXI, una sociedad competitiva y materialista, una crisis de la vivencia de los valores en el hogar y en la comunidad, han dado origen a la “discapacidad emocional,” que es fácil de reconocer por la forma en que piensan, sienten y actúan las personas, pero tal vez difícil de curar. Esto se debe a que el amor y cariño de los padres, respeto y amabilidad de los ciudadanos, responsabilidad y honestidad de las autoridades se han ido perdiendo por dar prioridad a lo material en vez de lo emocional; puesto que la afectividad no sólo nos hace pensar con el corazón sino también actuar como verdaderos seres humanos.

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