07-06-2019 | 00:00
Víctor Corcoba Herrero
Algo más que palabras
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Inmaculado aire es el que nos da la vida

Nuestro distintivo contexto natural está desbordado por nuestras manos irresponsables.

    Dejemos al inmaculado éter de la vida que nos de aliento y nos ponga alas para sentirnos más del cielo que de esta atmósfera terrenal, verdaderamente infectada por nuestras injustas acciones, pues no acertamos a discernir lo que es saludable de lo que es enfermizo para nuestro propio espíritu andante. Por desgracia, todas las soberbias que nos rodean nos impiden ver los horizontes limpios y, así, poder alzar el vuelo hacia otros espacios más armónicos y cristalinos, que nos impriman en el corazón, paz y sosiego. Ya está bien de sembrar lamentos por doquier, de esparcir crueldades y miserias humanas, de propagar irresponsablemente agentes sucios y corruptos. Hasta nuestros hogares son fuente de contaminación. Por otra parte, se comenta que alrededor de 3.8 millones de muertes prematuras son causadas por la polución de nuestras rachas interiores cada año, la gran mayoría en países en desarrollo. Necesitamos, por tanto, una economía que esclarezca y ennoblezca, no una economía que nos degrade y desprecie. Es cuestión de cambiar de hábitos. De lo contrario, nuestra propia extinción como especie llegará más pronto que tarde. Sea como fuere, aún estamos a tiempo de actuar, pero hemos de hacerlo con contundencia, en cuanto a la conservación y mejora del medio. Téngase presente, que nueve de cada diez personas en todo el globo están expuestas a niveles de contaminación que superan los señalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).