13-01-2019 | 00:00
Zulema Obando
Rastros y Rostros
crisjuli@hotmail.es

Honrando tu legado

Tu legado brota inquebrantable como simiente en las rocas, hacia la memoria de todos los tiempos.

    Entre la vorágine de la hiel que estuca tú lápida, el azufre que corroe la pena y los lamentos que estallan, la naturaleza obró su milagro, el viento nos sacudió como hojas, esparciendo un dulce néctar de rosas, permitiendo así tu transformación en estrella, pájaro, árbol, mazorca, corcel o río. Merecedor de un mañana que siempre te recuerde, recorremos un camino signado de enseñanzas, quizá la más grande sea continuar con tu ejemplo de valentía y honradez; a vivir intensamente, como si el bisturí no sacudiera la entraña y sin exhalar queja alguna, te inyectaran fuego en la sangre, irradiar por la herida, como si nunca eclosionaras, en ráfagas de sufrimiento y envueltos en el frenesí, de cuanto obstáculo se instale, fecundar siempre una luz de esperanza. Sin corcel, pellón o montura, ni llano, ni comarca, cabalgarás en la eterna memoria, de quienes siempre te recordaremos sabio, alegre, emprendedor, generoso y profundamente bondadoso; cualidades que sólo los hombres de bien poseen. Si tu presencia en esta tierra nos hizo mejores personas, ahora tu legado inquebrantable, brota como simiente en las rocas, hacia la memoria de todos los tiempos. Sosteniendo la mirada a la muerte, en silencio te pienso a gritos, con mis ojos y sus ríos, con ésta agonía en el pecho, con estos golpes de machete que aflojan las rótulas del alma, como aroma del mismo Dios, es mucho amor que sembraste. Paz en tu Tumba, amado Padre.

    VINCULADO A

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