16-11-2019 | 17:26
Kim Vivero
Pensamientos
kvivero@pucesi.edu.ec

Gracias de corazón

Un

corazón agradecido es siempre doblemente bendecido.

    Cada uno de los seres humanos nos identificamos por nuestra forma de pensar, sentir y actuar con los demás. Esta particularidad hace que todos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones den un valor agregado a nuestra personalidad, una característica especial a nuestra participación y un toque de distinción a nuestra presencia.

    Más aún, sí analizamos a cada una de las familias podemos encontrar no sólo normas de conducta, cualidades innatas y valores auténticos sino también hermosas tradiciones, costumbres heredadas, y buenos prácticas de los padres de familia que contribuyen a la formación integral de los hijos para que sean mejores cada día.

    No obstante, lo que más trascendencia da a un niño, joven o adulto es el ser agradecido como resultado de haber vivenciado otros valores, integrado otras virtudes y fusionado otros sentimientos. Además de la evocación del respeto hacia la otra persona, la justicia del corazón, la igualdad entre seres humanos, y la nobleza del alma, la gratitud no puede ser aprendida por obligación, ser solicitada a la fuerza o exigida como un derecho por haber dado algo o hecho un favor, sino simplemente por reconocer la generosidad, solidaridad o compromiso de la otra persona. Finalmente, el ser agradecido no es pronunciar un “gracias” o “muchas gracias” en forma automática sino apreciar desde el más pequeño detalle hasta la ayuda más grande pero con el corazón, porque un corazón agradecido es siempre doblemente bendecido.