14-02-2019 | 08:58
Luis Rivadeneira Játiva
Cultura
rivadeneira.lui@gmail.com

El Tahuando en los años 60

La historia de las lavanderas es parte de la historia nacional y sería importante recogerlas.

Tenemos en nuestra mente el colorido de las lavanderas en el río Tahuando, marginal de Ibarra. Se dice, que el nombre del río tiene que ver con el pez preñadilla de agua dulce. El agua de las casas era para beber. A lavar había que bajar al río Tahuando. Frotando entre puños morados de frío, maderas o piedras, las lavanderas sacaban las manchas de sudor y polvo de la ropa, cuyo colorido quedó en el recuerdo.

Las lavanderas del Tahuando alcanzaron su esplendor en los años 60 del pasado siglo, luego de lo cual, aparecieron las lavandería públicas y las máquinas lavadoras modernas para los hogares que poseían instalaciones de agua potable. La historia de las lavanderas es parte de la historia nacional y sería importante recogerlas, porque sus relaciones humanas permitían un diálogo permanente entre las familias que bajaban al río a cumplir esta tarea, al igual que las mujeres que iban con vasijas a las fuentes de agua a proveerse del líquido vital.

Los estudiantes de los Colegios de Ibarra íbamos a estudiar a las orillas del río y disfrutábamos del colorido que dejaban las lavanderas al tender la ropa en las orillas. En todas las ciudades, pueblos y recintos del Ecuador hubo mujeres dedicadas a lavar la ropa de la gente que podía pagarse el servicio.

Quedan pocas lavanderas, y menos, orillas y ríos donde lavar. La técnica ayudó a cuidar las manos, las lavadoras mecánicas y luego las eléctricas, han dejado sin trabajo a las lavanderas.

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