04-12-2019 | 00:00
Marcelo Almeida Pastor
Reflexiones
malmeida@utn.edu.ec

El rebelde Sajama

Tú ¡Sajama!,

Yo te llamo

así el

Alejado,

en memoria

de tu rebeldía.

    La leyenda encanta por sus contenidos y por la forma de quien la cuenta.
    Entre dos inseparables condiciones mágicas el oyente queda atrapado. En cada imaginario resuenan las cadencias del relato, el sello propio del contador y las enigmáticas historias.

    Un sencillo hombre dijo “Más cosas sabemos nosotros, de las que nada sabe el hombre que no nació aquí. Si tú puedes entender, escucha esto, que también verdad es...” Frunciendo el ceño tomó aire y dijo “Era todavía el tiempo oscuro. La tierra se hinchó muchas veces y, en un último esfuerzo, salió de las aguas y se levantó hasta formar la Cordillera.

    Las montañas de removían y luchaban por quedar bien altas y en su sitio; unas, con coraza de nieve; otras con fuego de volcanes”.

    Miró la lejanía “cuando fueron a Wirakocha para que dispusiera, el dios les dijo -Ninguno será más poderoso que los otros, 4 señores tendrá la Cordillera”: el de Luz, el de Piedra, el de Agua y el de Aire”. Pero ellos guerrearon todo el tiempo. Wiracocha sentenció: Ahora habrá solo 3 señores de la Cordillera. El de Luz se llamará Illampu, el Centellante, el de Agua se nombrará Illimani, el Resplandeciente; el de Piedra será Wayna-Potosí, el joven Bramador; y tú Señor de Aire, pagarás tu rebeldía. Solitario e inferior quedarás. Lanzó con su honda un pedrusco contra el picacho y cortó de un tajo.

    Tú ¡Sajama!, Yo te llamo así el Alejado, en memoria de tu rebeldía.