10-11-2018 | 00:00
Kim Vivero
Pensamientos
kvivero@pucesi.edu.ec

El poder matemático de una palabra

    Desde inicios de la humanidad, el habla, idioma o lenguaje han sido considerados como dones divinos que Dios proporcionó a todos los seres humanos para que podamos comunicarnos unos con otros en forma oral o escrita, utilizando palabras que permiten no sólo narrar el pasado, describir el presente, y proyectar el futuro sino también expresar los pensamientos, demostrar los sentimientos y exponer los talentos. El poder de una palabra es incalculable tanto para quien la emite como para quien la recibe; ya que puede influenciar en forma positiva o negativa en una persona, solucionar o dificultar un problema, acercar o alejar a una pareja, alegrar o entristecer a un joven, elogiar u ofender a una autoridad, responsabilizar o eximir de un error, etc.

    Sin embargo, el poder matemático que tiene una palabra DIVIDE cuando se la manipula como arma para lesionar y hacer daño, RESTA cuando se la emplea sin pensar para criticar y censurar, SUMA cuando se la utiliza para dialogar y solucionar los problemas, y MULTIPLICA cuando se la requiere para demostrar amor y servir a los demás. Esto nos obliga a pensar muy bien antes de pronunciar una palabra que va a ser escuchada y a escribir correctamente una palabra que va a ser leída por otra persona; ya que en nosotros está ser amos, dueños y señores de nuestro silencio o ser humillados, lastimados y esclavos por las palabras que hemos dicho o escrito en una determinada situación.

    VINCULADO A

    MÁS INFORMACIÓN