08-11-2019 | 00:00

El abrazo de mundos diversos

Esos mundos diversos demandan, sin duda, de otra humanidad más compenetrada.

    El encuentro entre mundos diversos siempre es un fructífero acontecimiento, puesto que activa la creatividad del diálogo, promoviendo ese abrazo que nos universaliza y hermana.

    Ese espíritu de caminantes, de exploradores de existencias, es innato a toda vida. Lo importante es mejorar cada día, ponernos en disposición de comprender, a fin de impulsar una cultura de integración, que es de lo que verdaderamente andamos necesitados. Ya está bien de tantas exclusiones. No cabe la cultura que margina, que descarta, e imprime el culto al dinero.

    Hay que pasar página. Uno debe de valer por lo que dona, jamás por lo que mercantiliza. Lo transcendente es valorizar la cercanía entre pobladores, poner buena disposición para entenderse, reconciliarse cada cual consigo mismo, y reconocer que nada somos por nosotros mismos.

    Preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas de cultivo a ese hermanamiento conducente a una radical novedad existencial, basada en adherirse a lo auténtico, empezando por dignificar a todo ser humano. No importan las razas, lo único que nos incumbe es tomar como propuesta la misión de abrir las puertas del corazón, como instrumento de cambio y avance. Tampoco podemos ser como piedras en el camino, somos gentes con alma, y por ende, con espíritu conciliador que ha de estar siempre dispuesto a garantizar un acceso humanitario allá donde se solicite.