09-11-2019 | 00:00
David Ruiz Sevilla
Perspectivas
davidruizsevilla@hotmail.com

Ecuador, Chile, Bolivia

Definitivamente, en cualquier

parte del mundo, si no hay

justicia nunca habrá paz.

    Bajo el sistema capitalista que domina nuestros países latinoamericanos, cada día que pasa los pocos ricos se hacen más ricos mientras los millones de pobres se hacen más pobres.

    Los poderosos pretenden seguir manteniendo sus privilegios, mientras los desposeídos ya no quieren seguir en la miseria.

    El capitalismo, en su versión actual, el neoliberalismo, es una bomba de tiempo.

    El aumento de la brecha entre ricos y pobres es el caldo de cultivo para que más tarde o más temprano, dependiendo de las condiciones específicas de cada país, se desaten revueltas populares de incalculables consecuencias.

    La lucha del pueblo indígena en el Ecuador, obligó al gobierno a derogar un decreto cuya aplicación iba a afectar tremendamente a los sectores populares. La adopción de una medida antipopular, como fue el alza del pasaje del transporte en Chile, ha dado lugar a masivas protestas a lo largo de todo el país, protestas que han sido reprimidas salvajemente por policías y militares.

    En Bolivia, el sospechoso triunfo de Evo Morales en las elecciones presidenciales, ha desatado el rechazo de mucha gente. Cabe recordar que, según los resultados del referéndum de 2 016, Morales ya no podía ser candidato a la reelección, pero con triquiñuelas jurídicas logró burlarse de la voluntad popular y se candidatizó nuevamente. Definitivamente, en cualquier parte del mundo, si no hay justicia nunca habrá paz.