24-09-2019 | 00:00
(D)
Enrique Aguilar
Reflexiones
neaguilarz@hotmail.com

Desencuentros

En las ciudades modernas los parques y sitios de reunión se multiplican cada vez más, pero...

    Las ciudades antiguas permitieron a la gente encontrarse con frecuencia y para esto se crearon las plazas, templos, teatros, sitios deportivos, estadios y otras instituciones que permitían que las personas se concentren y hablen, sea de asuntos comunes, de política, de deportes o simplemente que difundan los últimos chismes. En nuestro tiempo la gente no se concentra por temor a ser víctima de la violencia, se saludan de carro a carro, se levantan la mano de acera a acera, se gritan a lo lejos. Ahora se comunican por teléfono, via internet o chatean realizando así, no siempre encuentros, sino desencuentros, definidos por el diccionario como encuentros fallidos o decepcionantes.

    En las ciudades modernas los parques y sitios de reunión se multiplican, pero las familias los evitan y pueden pasar meses o años en que uno no se salude con un familiar cercano o un amigo. Asi las ciudades van perdiendo su objetivo, juntar a los ciudadanos para fomentar y enriquecer los vínculos sociales, culturales y toda la riqueza que puede traer lo urbano. En los últimos años esto se complica aún más porque personas con desequilibrio mental, o afanes de criminal notoriedad, aprovechan los conciertos, los colegios, las universidades y otros sitios de concentración para agredir y matar a cuantos se les ponen por delante, aumentando asi un temor que se vuelve una realidad, no solo propia de los países desarrollados, sino que puede estar sucediendo en nuestra puerta. ¡Oh mundo de violencia y desencuentros!