21-10-2019 | 11:11
Renata Barragán
Punto de Vista
chiquita25@uio.satnet.net

Alicia Alonso, anécdota extraordinaria

Aunque ni siquiera la saludé, tuve el infinito privilegio de escuchar ese concierto a su lado

    En el año 2003 tuve la oportunidad de viajar a Cuba junto a otros intelectuales para participar en un evento en el Palacio de las Convenciones, denominado “Cultura para el Desarrollo” y en el participaban grandes expositores vinculados a la relación de la cultura y la economía de los pueblos del mundo. Como parte del evento había conciertos, recitales, ferias de libros durante la semana que éste duró. Uno de ellos fue un concierto de la 9na Sinfonía de Beethoven en el teatro “Carlos Marx” con la Orquesta Sinfónica de Cuba, al que por supuesto nunca me iba a perder. Esa noche pasó lo inesperado, dado que en La Habana anochecía en esa época como a las 21H00, yo me quedé esperando a que empiece a anochecer para bajar al café del hotel tomar un tinto y luego ir al concierto. Miré el reloj y me di cuenta que estaba ya atrasado. Tomé un taxi y al llegar las puertas de entrada ya estaban cerradas. Cual sería mi rostro de tragedia que luego de implorarle, el guardián del teatro se compadeció y me hizo entrar clandestinamente de polizonte a un palco reservado para autoridades (que no se iba a ocupar) siempre y cuando me mantenga bien escondido. Para mi sorpresa, ¡al palco adjunto llegó Alicia Alonso y su familia!, aunque ni siquiera la saludé, tuve el infinito privilegio de escuchar ese concierto al lado de esta extraordinaria mujer universal que acaba de fallecer, cuyo aporte a la danza y a la cultura, la humanidad nunca sabrá como pagarla. Mi homenaje de admiración a esta diva del ballet clásico.