Entre el 54,4 % y el 82,9 % de los ecuatorianos deciden automedicarse

IBARRA.- En Latinoamérica, la automedicación para aliviar el dolor es una práctica común a la que recurre entre el 42% y el 80% 3 de la población. En Ecuador, la situación es similar: entre el 54,4% y el 82,9% de las personas se automedican, según un estudio de la Universidad Central del Ecuador.

Esto responde a diversas razones, como la falta de acceso a atención médica, al desconocimiento del dolor crónico como una enfermedad en sí misma, la desinformación respecto a cuándo es oportuno acudir al médico, a la confianza en recomendaciones de familiares, conocidos e información consultada en internet, así como a la disponibilidad de medicamentos que pueden adquirirse sin receta médica.

La doctora María Alejandra Arturo explicó que la automedicación no es lo que se recomienda en los pacientes, ya que para poder administrar una medicación hay que saber la dosis necesaria que uno puede tomar en el día, cantidad que debe ser para ciertas enfermedades o patologías que tengan las personas, “porque no para todos es igual, no para todos es lo mismo, no para todas las enfermedades va bien ese medicamento y lo más importante son las contraindicaciones y antecedentes de los pacientes”.

La profesional en salud indicó también que si un paciente desconoce que tiene alguna enfermedad grave o un antecedente como una insuficiencia renal, y toma un medicamento que realiza algún tipo de interacción y es metabolizado o eliminado por los riñones, puede generar algún tipo de enfermedad más grave de la que presentaba.

Por eso, detalló la doctora, es de suma importancia que antes de ingerir algún medicamento sea prescrito por un profesional de la salud, quienes valorarán al paciente y decidirán lo que le va bien de acuerdo a las patologías o sintomatología.

El doctor João García, presidente de la Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor (FEDELAT), agregó que se ha convertido en un problema de salud pública, ya que su práctica es cada vez más frecuente.

Este es el caso de los antiinflamatorios no esteroideos (AINES). Un 26,9% de personas en Ecuador los adquieren sin prescripción médica, siendo esta una opción para aliviar el dolor, detalla la revista de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central.

Al respecto, el doctor César Mariscal, médico clínico internista, añadió que esta decisión no es recomendable para un diagnóstico oportuno de los pacientes con dolor crónico.

Entre los riesgos que supone la automedicación no controlada con AINES para aliviar el dolor, el especialista resalta que puede existir retraso o dificultades para realizar un diagnóstico adecuado.

El uso indiscriminado de estos medicamentos puede ocultar tanto la intensidad del dolor como las enfermedades de base que lo ocasionan, y demorar la atención oportuna.

Además, se presentaría la cronificación del dolor. La administración de dosis indebidas puede comprometer la eficacia del tratamiento para el dolor de los pacientes, incrementar su intensidad y prolongar el padecimiento por meses, años o para toda la vida; lo cual podría provocar daños irreversibles y afectar la calidad de vida del paciente.