Ecuador con deflación

Nuestro país acumula tres trimestres de caída de precios. Estamos ante un escenario de deflación bastante atípico porque el fenómeno de disminución persistente de precios se suscita generalmente en un cuadro de escasez de dinero, lo cual no está ocurriendo en Ecuador.

Para comprender mejor la deflación hay que diferenciar dos grandes rubros de precios.

El primero corresponde a los bienes llamados “transables” o aquellos que tienen competencia del exterior.

Aquí figuran bienes diversos como ropa, alimentos procesados, menaje de hogar, electrodomésticos, etc.

Con la abundancia petrolera anterior a 2015 el Gobierno inyectó enormes sumas de efectivo al sistema vía pago de sueldos (burocracia) y de planillas por obras públicas. Ese dinero se trasladó a la demanda de bienes nacionales e importados por parte de las familias, ocasionando una subida de precios que encareció a todo el país.

Finalizada la bonanza de los precios del petróleo, el Estado ha dejado de ser el gran empleador y ejecutor de antes. La demanda interna bajó y afectóa fabricantes nacionales e importadores.

Los precios bajarán hasta que el mercado se equilibre y los productos industriales ecuatorianos sean competitivos. El otro rubro de precios es el de los “no transables” o no competidos, como alquileres, honorarios y otros servicios. En ellos no hay deflación; su comportamiento alcista va en contravía con los “transables”