Ibarra. El tiempo promedio de atención de una emergencia, a escala nacional, es de 9 minutos, para todos los incidentes y sin importar las distancias. Eso como parte del manual del Servicio Integrado de Seguridad, según indican sus voceros.

Sin embargo, en ciertos casos, esta media puede variar dependiendo del procedimiento de recepción de la llamada, de los recursos disponibles, de la explicación del alertante y otros factores más que a diario son analizados.

La denuncia. Hasta la redacción de diario EL NORTE, llegó un reclamo ciudadano respecto a la supuesto negligencia de parte de los servidores del ECU-911 quienes, según la alertante, tardaron demasiado tiempo en atender su llamada.

María Fernanda Reyes indicó que se siente muy preocupada porque, un año atrás (7 de marzo), ella fue víctima de la delincuencia y agredida con arma blanca. Con este antecedente, la ciudadana decidió acudir a este rotativo para expresar su molestia porque “nuevamente” el pasado 21 de febrero, a las 23:57 llamó al Servicio Integrado, solicitando auxilio, pero fue atendida después de mucho tiempo.

Según la versión de la ciudadana, su llamada se realizó por la presencia de una persona sospechosa, frente a su casa, situada en el barrio Santo Domingo, que estaba consumiendo droga y porque más adelante un grupo de personas estaba durmiendo en colchones. “Lo único que le dije a mi mami es que apague las luces que no iba a poder entrar porque tenía miedo de que me hagan daño”. Según la denunciante paso alrededor de una hora y media en ser atendidos

Respuesta. Este diario solicitó una explicación al ECU-911, la misma que fue entregada a través de Santiago Vega, director zonal de estadísticas del Servicio Integrado de Seguridad.

El ECU 911 lleva un registro de tiempo desde que ingresa la primera llamada hasta que se cierra la misma y posteriormente se hace un seguimiento del tiempo de respuesta hasta que elementos de atención emergente (bomberos, policías, agentes de tránsito, paramédicos) lleguen al sitio.

Durante todo este proceso existe una evaluación de la emergencia que maneja un estándar internacional y que se define por colores. Tipo semáforo, la alerta va desde el verde, pasa por el amarillo, naranja, hasta la alerta roja y que es la prioridad cuando se trata de afectación contra una persona o un bien público.

En este caso específico se catalogó de “alerta naranja” ya que se trataba de personas que estaban libando, conforme el reporte entregado por la Policía Nacional una vez que se cumplió con el desalojo.

Entre la llamada recibida y el informe final, según la línea de tiempo pasaron 45 minutos.

“Hay que aclarar que en este tiempo la Policía ya desalojó a los sospechosos, no significa que recién llegaron al punto”, aclaró Vega.

Todo el procedimiento queda registrado por un reloj.

Libadores. Según estadísticas del ECU 911 las emergencias por libadores son una de las tres causas más frecuentes de llamadas y que representan el 25% del total.

Es decir una de cuatro llamadas son por personas consumiendo licor y se incrementa más cuando se trata de los fines de semana y hay que priorizar los tiempos.

En Ibarra, se atendieron un total de 14 624 llamados por libadores, en el 2019.

El ECU puso a disposición de los ciudadanos su aplicación móvil. Insistieron en que de existir molestias pueden acudir a la Zonal 1.