Duele Posorja

Lo ocurrido en Posorja duele, un tumulto de gente flageló a tres ciudadanos hasta asesinarlos, hecho que trae profundas reflexiones y nos deja la interrogante. ¿Qué nos está pasando?. Analizar objetivamente los hechos no es sencillo, la sociedad está en indefensión, no hay confianza en los estamentos encargados del orden y la seguridad; hay demasiada desconfianza en la policía y la justicia, ser político es sinónimo de corrupto, los escándalos abundan por donde miremos.

Mientras tanto la sociedad va marcando nuevos valores.

Ex autoridades encarceladas o indagadas por hechos de corrupción, miembros del ejército y la policía encontrados en contubernio con la delincuencia organizada, la justicia claramente politizada no sale de su postración pese a los intentos de buena fe. Ante esto ¿qué papel están jugando las autoridades?. La crisis de falta del mando de autoridad se va expresando en una profunda violencia social.

La ausencia de autoridad es ausencia de seguridad, la violencia genera más violencia.

El linchamiento en Posorja no es casual, es producto de la descomposición social, decían “el pueblo ya no come cuentos”, en referencia a la actuación de la policía y al sistema de justicia en el país y se hace justicia con las propias manos.

La ciudadanía ha perdido confianza en la institucionalidad lo que nos lleva a pensar si acaso, estamos viviendo el Estado fallido.