Drama y reclamos se vivieron luego de traslado de presos

Ibarra. Sentados en las veredas y arrimados al cercado de seguridad, los familiares de los privados de libertad, esperaban para saber si sus allegados fueron parte del traslado que se registró desde las 05:30 de ayer en el Centro de Privación de Libertad de Personas Adultas de Ibarra. Un total de 71 internos sentenciados fueron llevados, bajo un fuerte resguardo, hasta el Centro de Rehabilitación Social Regional El Turi, en la ciudad de Cuenca.

Varias mujeres gritaban con desesperación tras conocer que sus parejas fueron parte del traslado, mientras algunas madres lloraban y se aferraban a la idea de que sus hijos continúen en el centro.

Dos buses llevaron a los internos, sin ninguna pertenencia, hasta la cárcel regional. Los familiares esperaban que la lista de trasladados sea publicada, sin embargo uno a uno les fueron llamando para que retiraran de las celdas, las pertenencias de los privados de libertad.

Reacción. María M., una mujer indígena, de 61 años, limpiaba sus lágrimas con una chalina en la esquina de la cárcel. Sin gritos ni reclamos miraba fijamente a la puerta del centro penitenciario y decía que ayer esperaba visitar a su hijo, pero que al llegar, se enteró que le llevaron a las 06:00 a Cuenca.

“Mi hijo no era malo. Yo no tengo plata para ir a Cuenca, nisiquiera conozco, por qué se lo llevan si él nunca ha tenido problemas”, comentó la mujer.

Al igual que María, decenas de personas lamentaban el traslado, asegurando que es muy complicado visitar a sus familiares en Cuenca. “Por lo menos Latacunga es más cerca”, dijo una mujer notablemente molesta por el traslado de su hermano.

Declaración. Jaime Yacelga, director del centro carcelario de Ibarra, dijo que el traslado se cumplió de acuerdo a la disposición emitida por el Servicio Nacional de Atención Integral (SNAI) y que los internos llevados a Cuenca cumplían condenas por delitos de asesinato, violación, abuso sexual, tráfico de sustancias estupefacientes y robo agravado.

“Se ha tomado también en cuenta el tema de comportamiento, ya que teníamos ciertos inconvenientes al interior del centro y se ha tomado la decisión para las personas que tenían, en cierta manera, acciones negativas para los propios internos”, agregó.

Además aseguró que el principal objetivo es reducir el hacinamiento en el centro, para que exista un mejor control, una convivencia más pacífica y se cumpla el objetivo de la verdadera rehabilitación.