Dos mujeres son ortigadas por ser cómplices en el robo de ganado en Otavalo (VIDEO)

purificacion
Otavalo
.- No hay robo perfecto. Al menos así quedó demostrado ayer tras la purificación de dos mujeres. Tres días de investigación tomaron los dirigentes de la comunidad de San Miguel Bajo en la parroquia de San Rafael de la Laguna, para aplicar su derecho en un caso de abigeato.

 

Juzgadas. Marina y Carmen V, fueron procesadas y purificadas ayer ante unas 300 personas. A ellas las acusaron de ser cómplices del robo de seis cabezas de ganado. Los hechos se registraron el martes en la noche. Las personas afectadas se dieron cuenta en la madrugada del miércoles cuando activaron el plan de seguridad comunitario.

Investigación. Las huellas que dejó el vehículo donde se trasladó el ganado, sumado a otros testimonios de los lugareños, permitieron ubicar rápidamente a los presuntos autores del delito. “Tras averiguaciones que realizamos en ese momento pudimos llegar hasta la vivienda de Carmen V, quien vive en la comunidad de Mojanda Curubí”, dice Margarita Espinosa, vicepresidenta de la Unión de Comunidades de San Rafael.

Las palabras de la dirigente kichwa, las confirma José Alejandro Cachimuel, presidente de la comunidad quien asegura que el ganado fue recuperado en el cantón Saquisilí en la provincia de Cotopaxi. “Cuando llegamos a la casa de la señora, ella llamó a su esposo que tenía el ganado en Cayambe”, puntualiza.

Proceso. A pesar de las evidencias encontradas y de las averiguaciones de los dirigentes Carmen V, negó su responsabilidad asegurando que era soltera y que su hermana era la esposa del supuesto autor del robo. Aunque su versión fue certera, la señora fue detenida para las investigaciones correspondientes.

Con las nuevas pistas, los dirigentes llegaron hasta la vivienda de Marina V, hermana de Carmen, quien supuestamente era la cónyuge de Carlos Eloy G, el presunto autor del robo.

Aplicación. Con las dos mujeres detenidas y la devolución del ganado los dirigentes trataron de ubicar al supuesto autor intelectual del hecho pero no pudieron. Fue por ello que se realizó la aplicación de la justicia indígena a las dos sospechosas. Antes de la purificación las dos mujeres fueron despojadas de sus prendas de vestir y obligadas a caminar dos kilómetros por la Panamericana Norte, ante la mirada de los curiosos.

El baño ritual se lo realizó en el estadio de la comunidad donde fueron bañadas y ortigadas. A pesar del clamor y arrepentimiento de las dos hermanas, el proceso se realizó con normalidad y con la advertencia que sí volvían a reincidir serían quemadas vivas. De acuerdo a las versiones dadas en la Asamblea las dos mujeres han estado supuestamente involucradas en otros casos similares en el cantón Cayambe.