Dos ciudadanos

Dejemos a un lado, por esta ocasión, los temas palpitantes  para referirnos a la sentida y definitiva ausencia de dos ciudadanos y amigos, que en su trayectoria vital se distinguieron por su recta personalidad, su honradez y transparencia en el servicio a la comunidad, su gran calidad humana en el trato con sus conciudadanos.

Me refiero a un maestro,  José Ignacio Rocha Almeida  y a un legendario pagador provincial:  Luis Alfredo Rhea Chávez. Con Pepe, como siempre lo tratamos sus amigos fuimos compañeros en la escuela, el Instituto Rosales en donde cursamos la primaria, junto a una generación estudiantes, que desempeñó un importante papel en la vida de la ciudad, la provincia y el país. Compañeros en el colegio, al graduarse optó por el magisterio titulándose en la Universidad Central, especializándose en Química y Biología. Así cumplió, lo que destacó su hermano: su vocación de maestro, esa que la concretó desde muy joven, cuando obtuvo su grado de normalista, y le llevó a entregar toda su capacidad a niños y jóvenes. Comenzó en Loja, pasó luego a Quito, trabajando inicialmente en establecimientos particulares. Nombrado rector del entonces recientemente creado “Nocturno Atuntaqui”,  allí transcurrió la mayor parte de su vida profesional: 35 años, siempre como rector. Alternó ese compromiso, ejerciendo de maestro en colegios como el Diocesano Bilingüe, en el que laboró casi desde su fundación. Ya jubilado soportó con estoicismo una grave enfermedad que, al final le llevó junto a los suyos. Conocí a Luis Rhea , “don Luchito” para sus amigos, casi al culminar esa tarea honesta,  exigente pero de un gran contenido de servicio, de pagador provincial. Siempre fácil para el gracejo, conversar con él era para enterarse del último chiste, pero también para recordar hitos importantes de su trayectoria en el servicio público, las anécdotas con personajes importantes a los que conoció, o las preguntas sobre sus amigos. Siempre elegante, caminando por las calles ibarreñas, parecía invencible. Por eso nos sorprendió su muerte. Dos ciudadanos honestos, correctos que vivirán en el recuerdo de sus amigos. Paz en su tumba y nuestro pesar para sus familias.

 

Jacinto Salas Morales
salasjacinto@yahoo.com