Dónde escribir tu nombre

juan rualesEl nombre de Gustavo Alfredo Jácome está escrito ya con letras indelebles en la vida de la mayoría de mi generación y de otras anteriores y posteriores que aprendimos a leer y a escribir en sus ineludibles textos de lectura, sintaxis y perspectiva literaria. Sus libros apuntalaron directa e indirectamente el buen hablar y el buen escribir de todos los ecuatorianos.


Mi primer acercamiento personal a él data de mis tiempos universitarios cuando, seducido por la poesía de César Dávila Andrade, le visité varias veces en su casa en la calle “Jorge Juan” 398 .

Gustavo Alfredo Jácome fue, si no el primero, uno de los que más pronto se enteraron de la muerte de Dávila Andrade de quien fue amigo, biógrafo y crítico personal. Luego tuvimos varias tertulias en Quito y Otavalo, siempre sobre dos temas: la literatura y nuestra siempre añorada Otavalo.

En lo primero hablábamos de José María Arguedas y Miguel Ángel Asturias, de Borges y de Carpentier, Etc., en lo segundo… gastamos muchas nostalgias analizando la vertiginosa mutación cultural, económica, social y política del pueblo indígena desde su secular condición marginada, invisibilizada y explotada hasta convertirse en aquella vigorosa clase media urbana que le cambió la cara de Otavalo en apenas dos décadas, lo que los “blancos” no lo pudieron hacer en 5 siglos.

Algo hablamos también de nuestras respectivas militancias políticas. A finales de los años setentas se estrechó la amistad a propósito de que andaba bregando en su novela “Por qué se fueron las garzas”. Venía los viernes a Otavalo y nos encerrábamos en su “Villa Rocío” de La Magdalena largas horas a dilucidar sobre lo que estaba pasando en el naciente movimiento indígena del cual yo tenía información de primera mano pues andaba involucrado de cuerpo y alma en él.

A cambio, el maestro me nutría de consejos sintácticos y literarios que los guardo como tesoro de sabiduría lingüística en el privilegiado cofre de mi quehacer literario. Creo que estas anécdotas nos vincularon para siempre y, si a alguien debo el escribir bien cuentos y poemas, artículos y ensayos, es a su eterna y generosa amistad.

Juan F. Ruales
juanf_ruales48@hotmail.com