Doña Gloria pide la ayuda de todos

Otavalo. Gloria Mariana Viñachi necesita ayuda. A sus 75 años está al cuidado de su hermano Diego, de 73 años que padece un derrame cerebral y de su madre Rosa de 95 años.

De acuerdo a Gloria, el estado de salud de Diego es delicado. Ha sufrido tres atropellamientos y se encuentra postrado en una silla de ruedas.

Situación. “Desde que le despidieron de su trabajo le dio derrame cerebral”, dice con voz baja la señora que pide caridad en las afueras de la Iglesia San Luis.

Gloria Viñachi no recibe bono ni ayuda de nadie. “Mi hermano debe usar pañal por su condición. Pido a las autoridades que nos ayuden”, dice una y otra vez, la señora de 75 años.

Pero no es todo. La situación se complica pues su madre Rosa Matilde tiene 95 años y es tiene discapacidad.

“Hace dos años le atropelló un carro y quedó discapacitada. Los dos usan pañal. No recibimos el apoyo de nadie, por eso me toca salir a pedir caridad en las iglesias”, explica la adulta mayor.

Triste realidad. El panorama es complicado, pues además del cuidado, la señora debe estar pendiente de la salud de su hermano y su madre.

“Los martes y jueves vengo a la Iglesia El Jordán; viernes, sábado y domingo en la iglesia San Luis”, explica, al señora que vive en la ciudadela Jacinto Collahuazo, tercera etapa. La situación de vulnerabilidad también afecta a los adultos mayores que deambulan en las calles en busca de una moneda.

Elena Larrea, directora distrital del MIES, asegura que, entorno a la mendicidad, realizan una articulación interinstitucional con el ECU 9-1-1, Policía Nacional y el Ministerio de Salud Pública cuando se trata de adultos mayores.

Este es un tema que les preocupa a nivel provincial, ya que comprobaron como los están abandonando desde las comunidades. En el caso de la familia Viñachi será evaluado.