Don Roberto

A sus 95 años, lúcido y en plena capacidad intelectual, Roberto Morales Almeida, Don Roberto, como lo tratan sus amigos y conocidos, fue objeto de un homenaje.
Reconocimiento a su larga y fecunda trayectoria de hombre entregado al periodismo de opinión, a la investigación histórica, a la literatura, pero sobre todo, a ese compromiso personal de trabajar, casi con obsesión, para construir y consolidar ese sentimiento profundo que nos vincula a la tierra, que resalta sus valores y que la trasciende en el tiempo, la ibarreñidad.
Ibarreñidad, como expresión de la verdadera identidad de esta ciudad, en la que Roberto Morales Almeida recaló en su juventud, y aunque no nació en ella, la hizo suya y la convirtió en sitio de sus afanes y preocupaciones.
Cientos de artículos periodísticos, decenas de investigaciones históricas, libros, folletos, obras inéditas, muestran ese fervor de este ibarreño de corazón, para rescatar los grandes valores humanos e institucionales de la villa fundada en 1606 y refundada en 1872, luego del fatídico terremoto de 1868.
Como uno de los más profundos conocedores de la historia ibarreña, Roberto Morales emprendió la titánica tarea de hacerla visible con la planificación y edición de la Monografía de Ibarra. Tal vez no sea exagerado calificarla como monumento al itinerario a veces doloroso y trágico, pero también exultante y glorioso de la capital de Imbabura.
Reconocimiento que significó el otorgamiento de las mayores condecoraciones, la Benjamín Carrión de la Casa de la Cultura y la Vicente Rocafuerte de la Asamblea Nacional. Igualmente, la adhesión de varias instituciones, como la UNP que resaltan la gran tarea cumplida por Roberto Morales a favor de la cultura.
Los homenajes y reconocimientos deben ser en vida. Bien por la CCE, la Fundación Leonidas Proaño, las instituciones ibarreñas que se adhirieron al homenaje para honrar a un hombre como Roberto Morales que entregó todo su afecto a la Ciudad Blanca, Ibarra.

Jacinto Salas Morales

salasjacinto@yahoo.com