Don Manuel, un soldado que estuvo cerca de ir a Vietnam

Ibarra. ¿Quién no ha escuchado alguna vez o ha visto algún filme sobre la Guerra de Vietnam?.

Más de uno seguro que tiene en su memoria este episodio que marcó para siempre la historia de la humanidad. Manuel Terán Almeida de 84 años de e-dad, es la persona indicada que puede dar fe sobre esa guerra.

No porque ha leído en revistas o libros sobre el conflicto en Vietnam, sino porque estuvo a un paso de vivir en carne propia esa experiencia.

Sus antecedentes. En el sector de Chorlaví, al Este de Ibarra vive hace un año Manuel Terán, un quiteño de nacimiento, pero ibarreño de corazón. Él reside en la ‘Ciudad Blanca’ casi medio siglo. Sus estudios primarios y secundarios hizo en la Capital del país. El último año curso en dos instituciones. Se trata de la Academia Militar Ecuador y en un plantel americano. Se mudó a Estados Unidos con 18 años de edad, con su amigo Marco Ortega. Allí empezó todo. Se radicó en el estado de Texas y su idea era terminar los estudios y luego trabajar y lo logró.

“Cuando pisamos suelo americano nos registraron. Tenían toda nuestra información. En ese entonces e-ra obligatorio ir al Ejército. Además la Guerra en Viet-nam estaba sonando, pero yo aún estaba en el colegio y no podía vincularme a las Fuerzas Armadas”, dijo. En 1958 se graduó del colegio en Missouri y empezó a trabajar en una tapicería, luego laboró en un hotel hasta que una mañana sonó el teléfono de su casa y lo contactaron para que se una a las filas militares. Asegura que era el único ecuatoriano en ser parte de la Ar-mada.

Se preparó por tres meses en Missouri en un campo militar. Terminó la instrucción y se casó. Era un soldado norteamericano. Manuel Terán recibió el pase a Co-lorado, lugar que fue su casa por seis meses. Allí aprendió a manejar armas.

Posteriormente fue trasladado a Washington para trabajar de traductor en una base subterránea en la cual estaban enterradas partes de armas atómicas. Un año y tres meses duró su estancia y volvió a la fila. “Nos entrenaban en los denominados juegos de guerra, que es un espacio muy amplio en la cual se vivía la guerra lo más real posible. Todo ese entrenamiento era para ir a la Guerra de Vietnam. Nos formaron para desactivar minas antitanques” dijo. La preparación para ir a la guerra no solo era en la parte física sino también piscológica. Asegura que les proyectaban películas de guerra. Confesó don Ma-nuel que le afecta mucho mirar una película de guerra. En noviembre de 1959 en una de esas prácticas una mina explotó y una esquirla le impactó en el ojo izquierdo afectándole. Ese impasse le dejó fuera de la lista para ir a Vietnam. En 1960 y con 20 años de edad, los Estados Unidos lo declararon Veterano de Guerra. En ese momento colgó el uniforme y regresó a Ecuador. “Fue una experiencia única. Siempre nos recordaban que vamos a ir a la guerra. Tenía miedo”, dijo.

Fue radioaficionado. En Estados Unidos le nació el gusto por la radiodifusión. Adquirió un radio transmisor y lo trajo. Desde aquí logró ayudar con ese equipo a decenas de personas. Dijo que podía contactarse con sus amigos en Nortea-mérica para que envíen medicamentos.

“Habían personas que necesitaban cosas y ayudaba. Era muy satisfactorio”, manifestó. La última vez que manipuló ese aparato fue hace 25 años.

Lo más difícil. Se quedó en Estados Unidos hasta 1973 y regresó al país. En esta ciudad se montó un restaurante y luego un negocio de publicidad. Asegura que lo más difícil en Estados Uni-dos fue la preparación para la guerra, mientras que en Ecuador la muerte de su hijo en un accidente de tránsito.

Manuel Terán recibió al final de la instrucción un libro del Ejército Americano, en el cual consta.
En el libro se exhiben fotos de entrenamientos de soldados que fueron a la Guerra de Vietnam.
El exsoldado americano junto a su esposa Beatriz Pozo. Ambos habitan en Ibarra.